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¿Por qué es difícil mantener el peso perdido?

Octubre 2008

Para muchas personas ponerse a dieta requiere un gran esfuerzo, pero mantener el peso que se ha logrado reducir es el verdadero reto. La estabilización del peso a largo plazo depende de muchos factores, sin embargo, más allá de mantener un cambio en la conducta de la alimentación y en el estilo de vida, existe una tendencia a que las personas tiendan a recuperar el peso después de un proceso de adelgazamiento.

Los resultados de un estudio publicado recientemente en la revista científica británica Nature y llevado a cabo por el Instituto Karolinska de Suecia, confirmaron que los dos principales factores determinantes de la obesidad en las personas son el número de adipocitos y la medida (tamaño) de cada uno de estos. El estudio también aclara el por qué mantener el peso perdido resulta dificultoso.

Si bien se conocía que las células conocidas como adipocitos o células que almacenan los lípidos en el cuerpo, se definen en la infancia y se mantienen constante durante toda la vida independientemente de las variaciones del peso corporal. La nueva investigación, en la cual se utilizó el método de datación del carbono 14 para medir la edad de las células del tejido graso pone de manifiesto que los adipocitos del cuerpo humano se encuentran en un proceso constante renovación: La muerte de las células es contrarrestada por la aparición de otras que nacen a una tasa de 10% anual, por lo que en un período de 10 años, los adipocitos del cuerpo humano son reemplazados totalmente. 

Los investigadores comprobaron que la pérdida drástica de peso por efecto de liposucción o de cirugía bariátrica  disminuye significativamente el tamaño de las células grasas. Sin embargo, dos o tres años después de la operación la cantidad de células grasas llega a ser prácticamente el mismo  que antes del tratamiento.

Una disminución importante de peso en la edad adulta producto de una dieta o de ejercicio, sólo reduce la masa de las células adiposas pero no su número. Las nuevas células que almacenan grasa, generadas durante y después de la pérdida de peso, necesitan enriquecerse rápidamente de lípidos al menos parcialmente.

Esto puede explicar por qué es difícil mantener el peso que se ha perdido después de un período de adelgazamiento. Es decir, independientemente de la disminución en el tamaño de la célula adiposa, estas células de menor tamaño y con menor requerimiento metabólico siguen siendo metabólicamente activas manteniendo la posibilidad de almacenar lípidos en su interior.

 

Los investigadores constataron también que los adipocitos empiezan a desarrollarse más pronto en los niños obesos (hacia los dos años de edad) que en los niños con un peso normal (entre los cinco y los seis años).

Sólo un 10% de niños con peso normal se convierten en obesos y más del 75% de niños obesos conservan esta condición en su edad adulta

A diferencia de los que sucede en los adultos, la reducción de peso en los niños antes del período puberal, promueve disminuciones de los adipocitos no sólo en tamaño, sino también en el número de células grasas. De esta forma, la investigación confirma las estadísticas que demuestran que la mayor parte de los adultos obesos ya lo eran cuando eran niños.

En sus conclusiones, los investigadores señalan que los resultados permiten definir nuevos objetivos para el tratamiento de la obesidad: Tomar medidas desde la infancia para frenar la renovación de células adiposas muertas por otras nuevas. De esta manera, el control del sobrepeso y la obesidad en niños facilitará el camino para lleguen a tener un peso normal en la edad adulta.

Sabías que...

El incremento del tejido adiposo puede producirse por dos mecanismos: hipertrofia e hiperplasia.

En la hipertofia ocurre un aumento del tamaño de las células de grasa. Este mecanismo prevalece durante toda la vida.

En la hiperplasia aumenta el número de las células grasa. Ocurre básicamente en tres períodos: En el feto durante el último trimestre del embarazo de la madre, en el primer año de vida y en el pico de crecimiento en altura, lo que se conoce generalmente como estirón.

Las células del tejido adiposo tienen un límite máximo de concentración de lípidos (alrededor de 1 mg) que pueden almacenar. Una vez alcanzado este máximo no es posible generar un mayor transporte de lípidos al interior del adipocito, en este punto se generan nuevas células adiposas (hiperplasia celular).

Un adulto promedio tiene 75 mil millones de adipocitos, mientras que un adulto con obesidad extrema puede tener 300 mil millones o más de células grasa.

 

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