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Para muchas
personas ponerse a dieta requiere un gran esfuerzo, pero mantener el peso
que se ha logrado reducir es el verdadero reto. La estabilización del peso a
largo plazo depende de muchos factores, sin embargo, más allá de mantener un
cambio en la conducta de la alimentación y en el estilo de vida, existe una
tendencia a que las personas tiendan a recuperar el peso después de un
proceso de adelgazamiento.
Los
resultados de un estudio publicado recientemente en la revista científica
británica Nature y llevado a cabo por el Instituto Karolinska de Suecia,
confirmaron que los dos principales factores determinantes de la obesidad en
las personas son el número de adipocitos y la medida (tamaño) de cada uno de
estos. El estudio también aclara el por qué mantener el peso perdido resulta
dificultoso.
Si bien se
conocía que las células conocidas como adipocitos o células que almacenan
los lípidos en el cuerpo, se definen en la infancia y se mantienen constante
durante toda la vida independientemente de las variaciones del peso
corporal. La nueva
investigación, en la cual se utilizó el método de datación del carbono 14
para medir la edad de las células del tejido graso pone de manifiesto que
los adipocitos del cuerpo humano se encuentran en un proceso constante
renovación: La muerte de las células es contrarrestada por la aparición de
otras que nacen a una tasa de 10% anual, por lo que en un período de 10
años, los adipocitos del cuerpo humano son reemplazados totalmente.
Los
investigadores comprobaron que la pérdida drástica de peso por efecto de
liposucción o de cirugía bariátrica disminuye significativamente el tamaño
de las células grasas. Sin embargo, dos o tres años después de la operación
la cantidad de células grasas llega a ser prácticamente el mismo que antes
del tratamiento.
Una
disminución importante de peso en la edad adulta producto de una dieta o de
ejercicio, sólo reduce la masa de las células adiposas pero no su número.
Las nuevas células que almacenan grasa, generadas durante y después de la
pérdida de peso, necesitan enriquecerse rápidamente de lípidos al menos
parcialmente.
Esto puede
explicar por qué es difícil mantener el peso que se ha perdido después de un
período de adelgazamiento. Es decir, independientemente de la disminución en
el tamaño de la célula adiposa, estas células de menor tamaño y con menor
requerimiento metabólico siguen siendo metabólicamente activas manteniendo
la posibilidad de almacenar lípidos en su interior.
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Los
investigadores constataron también que los adipocitos empiezan a
desarrollarse más pronto en los niños obesos (hacia los dos años de edad)
que en los niños con un peso normal (entre los cinco y los seis años).
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Sólo un 10% de niños con peso normal se convierten en obesos y más del
75% de niños obesos conservan esta condición en su edad adulta |
A diferencia
de los que sucede en los adultos, la reducción de peso en los niños antes
del período puberal, promueve disminuciones de los adipocitos no sólo en
tamaño, sino también en el número de células grasas. De esta forma, la
investigación confirma las estadísticas que demuestran que la mayor parte
de los adultos obesos ya lo eran cuando eran niños.
En sus
conclusiones, los investigadores señalan que los resultados permiten definir
nuevos objetivos para el tratamiento de la obesidad: Tomar medidas desde la
infancia para frenar la renovación de células adiposas muertas por otras
nuevas. De esta manera, el control del sobrepeso y la obesidad en niños
facilitará el camino para lleguen a tener un peso normal en la edad adulta.
Sabías que...
El incremento del tejido
adiposo puede producirse por dos mecanismos: hipertrofia e hiperplasia.
En la hipertofia ocurre un
aumento del tamaño de las células de grasa. Este mecanismo prevalece
durante toda la vida.
En la hiperplasia aumenta el
número de las células grasa. Ocurre básicamente en tres períodos: En el feto durante el
último trimestre del embarazo de la madre, en el primer año de vida y en
el pico de crecimiento en altura, lo que se conoce generalmente como
estirón.
Las células del tejido
adiposo tienen un límite máximo de concentración de lípidos (alrededor
de 1 mg) que pueden almacenar. Una vez alcanzado este máximo no es
posible generar un mayor transporte de lípidos al interior del
adipocito, en este punto se generan nuevas células adiposas (hiperplasia
celular).
Un
adulto promedio tiene 75 mil millones de adipocitos, mientras que un
adulto con obesidad extrema puede tener 300 mil millones o más de
células grasa. |
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