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La fuente de la juventud, símbolo de la
inmortalidad, es una legendaria fuente que supuestamente cura y devuelve
la juventud al que beba de sus aguas o se bañe en ellas. Hoy en día nos
referimos a la fuente de la juventud o al elixir de la juventud para
describir cualquier cosa, tratamiento, bebida o poción que restaure la
juventud o nos ayude a permanecer jóvenes.
La fuente de la juventud ha sido uno de
los sueños de la humanidad. La obsesión con la inmortalidad fue el tema
central de una leyenda sobre el rey Gigalmesh, quien reinó en
Mesopotamia en 3.000 AC.
Posiblemente, la escritura más antigua para
revertir el envejecimiento aparece en un papiro egipcio cerca de 1.600 AC
que tiene las instrucciones para preparar un ungüento que transforma un
hombre viejo en uno de 20 años. A través de los siglos se han tenido
diversos métodos anti-envejecimiento, desde el uso de la alquimia,
inyecciones de tejidos de recien nacidos, elíxiris, drogas, hormonas,
suplementos alimenticios, alimentos específicos, equipos de
anti-envejecimiento, aguas termales, etc.
En la rama cosmética, mejor dicho,
cosmeceútica (cosmética y farmacéutica) encontramos muchos avances para
hacernos ver más jóvenes. Cremas, geles, lociones y tratamientos
antienvejecimiento pueden suavizar las arrugas, pero retardar el proceso de
envejecimiento va mucho más allá.
La investigación del envejecimiento ha
seguido en la última década varias pistas inconexas. Una es el potente
efecto de la restricción calórica en la longevidad de todas las especies en
que se ha probado; otra es el rastreo de los genes que más pesan en la
esperanza de vida de los individuos. Y otra es que las grandes causas de
mortalidad en la edad avanzada son la diabetes, corazón y cáncer. Pero los
científicos se han dado cuenta ahora de que las tres pistas convergen en el
mismo lugar. El nexo tiene relación con unas proteínas llamadas sirtuinas.
El componente beneficioso del vino tinto -el resveratrol- es un activador
natural de las sirtuinas y ha inspirado una nueva generación de moléculas
hasta mil veces más potentes que el compuesto original, algunas ya en
ensayos clínicos de fase 2. Se llaman "activadores de las sirtuinas" y
pueden ser el primer elixir de la juventud.
El resveratrol es
un antioxidante natural que se encuentra en el vino tinto, así como en
la cáscara y semillas de las uvas rojas y en el jugo de uva morada, y en
menores cantidades en ostras, maní y nueces.
Posee propiedades antioxidantes y anticancerígenas que prolongan la
longevidad de las célula . Por tanto, los alimentos y bebidas que contienen
esta sustancia se consideran como saludables o recomendables para la salud.
El resveratrol ha demostrado tener un claro
papel favorecedor de la longevidad de los organismos, porque activa las
sirtuinas (genes de la longevidad), unas proteínas reparadoras de los daños
celulares causados por el paso del tiempo, según los resultados demostrados
en infinidad de estudios científicos.
Se ha demostrado que los ratones que han
recibido grandes dosis de resveratrol viven más tiempo y son casi inmunes a
los efectos de la obesidad. Aparte de prolongar la vida celular y actuar por
ello, como elixir contra el envejecimiento, lo que repercute no sólo en el
rejuvenecimiento de la piel, sino también en beneficio del resto de órganos
(corazón, pulmones, estómago), este complemento alimenticio reduce los
problemas cardiovasculares y previene del cáncer, disminuye la
suceptibilidad a la diabetes, además de resultar eficaz frente a procesos
inflamatorios.
Referencias
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Sabías
que...
La persona más longeva comprobada por la
ciencia hasta el día de hoy fue Jeanne Louise Calment (1875 - 1997).
Jeanne Louise fue una ciudadana francesa que vivió 122 años y 164 días.
A los 85 practicaba esgrima, a los 100
montaba su bicicleta. A los 114 años, apareció brevemente en la película
"Vincent and me", interpretándose a sí misma y convirtiéndose también en
la actriz más anciana conocida en la historia.
Caminó por sí misma hasta que tuvo una
caída a la edad de 114 años y dejó de fumar a los 117 años, porque
al quedar ciega le daba pena pedir lumbre para sus cigarrillos. |
Inmortalidad celular
En experimentos de
laboratorio, la telomerasa ha demostrado ser capaz de convertir a las
células en inmortales. La telomerasa, una enzima que, cuando se le pone a
una célula normal, la convierte en inmortal, ya que se encarga de mantener
los telómeros, unas estructuras que están al final de los cromosomas y que
con la edad se van perdiendo y son esenciales para la estabilidad celular.
Los experimentos con
telomerasa muestran, sin embargo, que el objetivo de alargar la vida no es
tan simple como manipular un solo gen o incrementar la presencia de una
proteína. La telomerasa mantiene jóvenes a las células, pero, al mismo
tiempo, incrementa el riesgo de cáncer. Este problema ha sido resuelto en
ratones, al compensar el efecto canceroso con la estimulación de los genes
P53 y P16, una especie de policías antitumorales.
Los ratones modificados
genéticamente con más P53,
son más resistentes al cáncer, envejecen más lentamente, y viven un poco
más. En resumen: P53 protege del cáncer, pero también hace que el
envejecimiento se retrase. En este sentido, eliminando el cáncer y a la vez
aumentando la telomerasa, se alarga el ciclo de vida en ratones. En humanos,
muy probablemente pasaría lo mismo. Esto no es un mero juego genético; si es
posible identificar la combinación de genes que alargan la vida de un ratón,
es posible pensar en diseñar nuevos fármacos que hagan lo mismo en humanos.
Actualmente los
científicos pueden incrementar la longevidad y mejorar la salud en animales
de laboratorio como en ratones, así que el uso de tales drogas para humanos
se encuentra en desarrollo. Los avances médicos para alargar
significativamente la vida y aliviar las enfermedades de edad avanzada están
más cerca de lo que muchos piensan. Es por ello, de que no se trata de si es
posible, se trata de cuándo será posible. Es muy probable que dentro de la
próxima década podamos retardar el reloj biológico tomando una pastilla. |