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El reloj biológico, ritmo
circadiano
(reloj interno que marca el ritmo del cuerpo con altos y
bajos durante las 24 horas del día)
o reloj de la vida, domina
todas las funciones vitales, especialmente el metabolismo. Las
investigaciones recientes han mostrado que el ritmo
circadiano está involucrado en los transtornos del sueño, aumento de
peso, trastornos del humor, y una variedad de enfermedades.
Acostarse tarde, saltarse comidas y comer bocadillos
constantemente genera aumento de peso, hígado graso y niveles altos de
colesterol en ratones cuyos relojes biológicos internos han sido
interrumpidos genéticamente.
Dieta alta en grasas y metabolismo
Una dieta rica en grasas puede descontrolar el reloj interno del cuerpo.
Sólo unas cuantas comidas con un elevado contenido de grasa son suficientes
para desajustar nuestro reloj biológico, entrando en un círculo vicioso que
puede conducir a la obesidad o la diabetes.
En un estudio presentado por la Universidad Hebrea de Israel,
los investigadores encontraron la relación causa-efecto entre la dieta y el
desequilibrio del reloj biológico a través de sus investigaciones con
ratones de laboratorio. La investigación comprobó que la produccción de
adiponectina, hormona secretada en los adipocitos del tejido graso, sigue un
ritmo circadiano. La adiponectina participa en el metabolismo de la glucosa
y los lípidos, aumenta la oxidación de ácidos grasos y promueve la
sensibilidad a la insulina, dos factores muy importantes en el mantenimiento
correcto metabolismo.
Los investigadores también sostienen que la inducción de los
cambios en el reloj biólogico y en la ruta de señalización de la
adiponectina por dietas altas en grasas, pueden ayudar a explicar
disrupciones a otros sistemas asociados a trastornos metabólicos, como
niveles de presión arterial y el ciclo de sueño / vigilia.
Dieta alta en grasas y
comportamiento
En otro estudio publicado por Cell Metabolism en noviembre
2007, dirigido por Northwestern University y Evanston Northwestern
Healthcare (ENH), los investigadores encontraron que los ratones sometidos a
una dieta alta en grasa ganaron peso y de repente mostraron una alteración
en sus relojes circadianos. Además de comer más en la comidas regulares, los
ratones cambiaron sus hábitos alimenticios ingiriendo alimentos durante su
período de descanso normal o en el que debieran estar dormidos.
Reloj biológico y riesgo de diabetes
La forma como nuestro cuerpo responde al ciclo del día y la
noche parece estar directamente relacionada con nuestro riesgo de diabetes.
Tres estudios publicados en Nature Genetics en enero 2009 han localizado la
conexión existente entre el reloj biológico, las anomalías en el metabolismo
y la diabetes.
Los investigadores han identificado el gen implicado en la
forma en la que el organismo
responde al ciclo día-noche y que está ligado a los niveles elevados de
glucosa, lo que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2. Ellos sugieren que la
variación heredada de al menos un receptor de la melatonina puede
predisponer a la diabetes tipo 2 por efectos directos de la hormona
melatonina en la secreción de insulina.
Ya se había demostrado la relación entre niveles elevados de
glucosa con algunos genes, pero esos trabajos no se habían detenido en
buscar su relación con el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.
El estudio ha combinado la asociación pangenómica de 36.000
individuos con ancestros
europeos. Los resultados obtenidos muestran que el incremento de los niveles
de glucosa en ayunas supone un 9% del riesgo de diabetes tipo 2 por cada
copia de la variante genética heredada de cada progenitor.
El avance en la identificación de los genes y las vías
neuronales implicadas en la regulación de nuestro reloj interno, permitirá
conocer la importancia de
la luz y la oscuridad para maximizar el correcto funcionamiento de nuestro
cuerpo, así como la determinación de nuevos
tratamientos para el insomnio, síndrome de los husos horarios, la
depresión, la obesidad y otros trastornos.
Referencias
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Sabías que...
El reloj
circadiano (del latín circa diem, alrededor de un
día), gobierna el ritmo biológico de los seres vivos y se activa cada 24
horas. Está presente en todas las células de nuestro organismo, y están sincronizadas por un temporizador superior situado en el sistema
nervioso central, en los núcleos supraquiasmáticos del hipotálamo.
Su
influencia fundamentalmente metabólica es debida a que produce una
alternancia en la actividad funcional del ser vivo como un todo, o en
alguna función particular por parte principalmente del sistema endocrino
u hormonal.
Este
reloj interno, hace que en ciertos momentos estemos despiertos y en
otros no, que tengamos ganas de comer a mediodía, o experimentemos
fatiga por los cambios de horario al viajar atravesando zonas horarias
(jet lag), y que en definitiva es un desajuste de nuestro ritmo de sueño
y vigilia.
Se trata
de un antiguo mecanismo para adaptar el comportamiento a los cambios en
el entorno externo, que varía según la rotación de la Tierra y los
ciclos de luz y oscuridad. |
Melatonina y
reloj biológico
La melatonina es un hormona
natural que regula el
sueño. Durante la luz del día, la glándula pineal en el cerebro produce
un importante neurotransmisor llamado serotonina (Un neurotransmisor es
un químico que transmite mensajes entre las células nerviosas.) Pero en
la noche, la glándula pineal deja de producir serotonina y en su lugar
produce melatonina, la cual libera detonantes que ayudan a
dormir.
La producción de melatonina
varía de acuerdo con la cantidad de luz a la que se está expuesto; por
ejemplo, un cuerpo produce más melatonina en un cuarto completamente
obscuro que en uno en penumbra.
Basado en reportes
preliminares de que los niveles de melatonina declinan con la edad, la
hormona fue brevemente promocionada como una especie de fuente de la
juventud. Sin embargo, evidencia reciente sugiere que después de todo
los niveles de melatonina no declinan con la edad.
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